Manuel Villaplana

Un hombre en busca del conocimiento y el amor

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Parapsicología Maya

A este mundo aparente formado por el deseo del alma, P’ixan.

Los Mayas preconizaron el camino del “IN LAK’ECH” ó “Tú eres mi otro yo”. Tú eres yo, yo soy tú. Si te daño me daño a mí mismo, si te amo recibo amor.

Mensaje que ya nuestro más grande paragnosta, Jesús el Cristo, anunció en Jerusalén hace ahora 2000 años, con la frase “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Partiendo pues de esta somera reflexión sobre esa gran civilización maya, desconocida totalmente por el país que destruyó bárbaramente sus restos, es decir, por nosotros los españoles, veamos ahora hasta qué extremo podemos hablar de una parapsicología maya.


Para ello debemos señalar en primer lugar que el concepto maya de las facultades o poderes psi, estuvo siempre entroncado con la finalidad de transformación interior del paragnosta. Por esto seleccionaban a través de la Astrología a los seres más dotados a los que educaban ya desde niños en el camino de una evolución y perfección espiritual y de todo tipo. Le hacían trabajar tanto el cuerpo como la mente, las pasiones y el espíritu. Así poco a poco conseguían que ese ser se convirtiera en un juego especial de fuerzas con un alto grado de armonía y por tanto de poder, así como de facultades positivas elevadas. No podían entender el desarrollo pleno del ser humano separado del desarrollo de una sola facultad extrasensorial.


¡Qué camino tan diferente del nuestro! Nosotros estamos siempre deseando ver el milagro. Queremos ver el fenómeno, el hecho extraño, increíble, infrecuente y que nos permitirá ver algo diferente y sentirnos con nuestro ego inflamado plenamente.


Ellos se sacrificaban toda una vida para únicamente armonizarse con el universo y servir a su pueblo.


Cuando ya el ser había desarrollado plenamente sus facultades se convertía en un conductor de hombres, en un ser que dirigía las ceremonias públicas; que canalizaría las energías del pueblo hacia Dios desde lo alto de la pirámide. O bien en cada Katún recogía el mensaje y las fuerzas celestes y lo comunicaban a su pueblo, ayudándole a interpretarlo. Este ser utilizaba sus poderes sólo cuando era necesario y siempre para el bien del pueblo. Hacer lo contrario sería autodestruirse.

Estos seres, en parte sacerdotes, en parte guerreros y en parte médicos, utilizaban desde la telepatía que en Maya se llamaba K’inantal, o sea proyección de energía, a las técnicas de proyección sonora o vibracional “CIZIN” mediante las que podían crear un hechizo o incluso matar con sólo un grito, tal como se hacía asimismo en el antiguo Egipto. Y también curar un dolor de cabeza fortísimo con un solo grito, como hacen algunos monjes Zen.


Trabajaron igualmente con lo que designaron como “canil cuxtal”, agonía mental, o serpiente de la vida, por la que se proyectaban a las anteriores vidas del ser y lograban la curación de la enfermedad mental.


Asimismo dominaban la técnica de los “h’pulyahes” o lanzadores del mal, técnica que tuve ocasión de comprobar en México durante las ceremonias del Fuego Nuevo y que producía la caída en masa de varios danzantes de un modo fulminante.


Y para terminar este ligero esbozo de sus facultades, les voy a reproducir unos párrafos de un hecho real ocurrido en México y relatado por el propio observador en uno de los grandes Consejos que todavía se realizan en Mayab, Yucatán.


“…En ese momento el sacerdote se fue desintegrando haciéndose cada vez más transparente, hasta que adquirió proporciones tan grandes como la torre de la iglesia de la plaza.

Su cabeza tomó la forma de un cono, cuyo vértice se conectó con el imán del pararrayos de la iglesia. Después, como si de un centelleo o relámpago se tratara produjo un estruendo tal que se oyó a muchas leguas de distancia.

Y en medio de truenos y relámpagos se unió a la nube que había estado todo el tiempo encima de nosotros en el lugar de la ceremonia, delante de los miembros del Gran Consejo…”


No piensen en este relato como una fantasía, sino como en una realidad que nosotros no dominamos pero que no por eso deja de existir.

En todo lo que les he mencionado reside el secreto del por qué la parapsicología está y estará estancada si no cambia. Y su esencia radica en dos postulados básicos: El primero es que los científicos e investigadores que se dedican a la parapsicología son de formación cartesiana experimental y su metodología se queda corta de alcance.


La verdadera causa de los fenómenos va más allá de su percepción, ya que reside en otras realidades que no son las que conocemos habitualmente. Para conocer los fenómenos y fuerzas parapsicológicas los investigadores deberían conocer esos otros planos, mundos y realidades que conoce por ejemplo, un lama, yogui o iniciado a través de toda una vida de trabajo con su ser interior y con el cosmos.


Es por eso que los trabajos de investigación no dan resultados satisfactorios, ni avanzan realmente.

Sólo puede y podrá avanzarse en la rama de los aparatos y elementos electrónicos que ha ido re-descubriendo y traduciendo al nivel visual y sensorial, los fenómenos de energía que ya los ocultitas conocían hace cientos de años y los Mayas ya hace milenios.


El segundo postulado y tal vez el más importante es el hecho de la no preparación y perfeccionamiento del paragnosta. He conocido personalmente a varios, entre ellos a Guri Geller. Primero, no saben e lorigen, ni controlan sus poderes y no hacen nada para mejorarlos. Hacen una vida normal, comen fatal, algunos beben alcohol y fuman o usan del sexo indiscriminadamente.


Están vacíos de comprensión de sí mismos y del Cosmos y no hacen nada para mejorar y armonizar sus poderes.


Solo me resta decir que mi corazón y mi mente, todo yo, incluido mi espíritu, se alegra, no obstante lo dicho, por el hecho de este primer paso de nuestro pueblo por el camino del conocimiento de lo que hay de superior, paranormal, solar y cósmico en todos y cada uno de nosotros. Que la Energía les acompañe.


Revista Karma 7

Año 1980